Como cada año, el Departamento de Ingeniería Matemática (DIM) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile participa activamente en la Escuela de Verano (EdV), una iniciativa institucional orientada a acercar las ciencias y las matemáticas a estudiantes de enseñanza básica y media de todo el país.
La Escuela de Verano, con más de tres décadas de trayectoria en la FCFM, se ha consolidado como un espacio clave de formación temprana, orientación vocacional y vinculación con el medio, permitiendo que estudiantes escolares vivan una experiencia universitaria y se aproximen a contenidos propios del primer ciclo de ingeniería.
En este contexto, el DIM ha tenido históricamente un rol protagónico, aportando cursos en áreas fundamentales como Precálculo e Introducción al cálculo, además de contar con la participación sostenida de académicas y académicos del departamento en labores docentes y formativas.
Desde sus inicios, la Escuela de Verano ha estado marcada por una evolución constante, tanto en su enfoque como en su estructura académica. El profesor Pablo Dartnell, académico del Departamento de Ingeniería Matemática y participante histórico de esta iniciativa, recuerda que la experiencia comenzó a comienzos de los años 90 como un curso intensivo de física para estudiantes de enseñanza media, impulsado por el profesor Nelson Zamorano, y que con el tiempo fue creciendo y diversificándose.
Según explica, fue precisamente el alto nivel de exigencia de estos cursos lo que evidenció la necesidad de fortalecer la formación matemática de los estudiantes. Así se incorporaron los primeros cursos de matemáticas, primero como apoyo a la física y luego como una línea propia, proceso en el que fue clave el trabajo de la ex profesora del DIM y actual directora del DEMRE, Leonor Varas, y al que él mismo se integró algunos años después.
Con el paso del tiempo, los cursos se fueron ajustando en duración y contenidos. “Hoy la Escuela de Verano se realiza en tres semanas, con clases todos los días. Es un ritmo muy exigente, pero los estudiantes lo aprovechan muchísimo”, señala Dartnell. Asimismo, destaca el rediseño reciente de los programas, que permitió dividir la formación en precálculo e introducción al cálculo, posibilitando la convalidación de este último curso para quienes obtienen buenos resultados.
Finalmente, el académico destaca el impacto concreto que ha tenido la Escuela de Verano en las trayectorias estudiantiles. Varios de quienes participaron en estos cursos ingresaron posteriormente a la FCFM, algunos se desempeñaron como auxiliares y otros incluso desarrollaron sus memorias en el DIM o llegaron a integrarse al cuerpo académico del Departamento, como es el caso de Avelio Sepúlveda. “Es una experiencia muy exigente para quienes hacemos clases, pero tremendamente gratificante, porque trabajamos con estudiantes muy motivados y con un nivel académico excepcional”, concluye Dartnell.
Desde el Departamento de Ingeniería Matemática, la participación en la Escuela de Verano se entiende no solo como una instancia académica, sino también como un espacio estratégico para democratizar el acceso al conocimiento, despertar vocaciones científicas y contribuir a una formación matemática temprana más sólida.
La versión de este año de la Escuela de Verano se desarrolla durante el mes de enero, con cursos presenciales dictados en el campus Beauchef, reafirmando el compromiso del DIM y de la FCFM con la educación pública y la proyección social de las matemáticas.
Primera infancia y ciencia: una nueva aproximación desde ARPA en la Escuela de Verano
En esta línea de ampliación y diversificación de la Escuela de Verano, desde el año 2024 se suma una experiencia inédita orientada a la primera infancia, desarrollada en el marco de ARPA (Activando la Resolución de Problemas en el Aula), iniciativa dirigida por el académico del Departamento de Ingeniería Matemática y Premio Nacional de Ciencias Exactas, Patricio Felmer. Se trata del taller Jugando y experimentando con el mundo de las Ciencias, dirigido a niños y niñas de educación parvularia, que propone una primera aproximación a la ciencia a través del juego, la exploración y el trabajo con elementos cotidianos.
El taller, dirigido por la educadora de párvulos Constanza Pérez, no busca transmitir contenidos cerrados ni resolver problemas formales, sino fomentar una actitud científica temprana basada en la curiosidad, la formulación de preguntas, la experimentación y el aprendizaje a partir de la experiencia. En este sentido, la propuesta se alinea con el espíritu de ARPA, promoviendo habilidades fundamentales para el pensamiento científico desde edades tempranas, como observar, hipotetizar y aprender haciendo.
Asimismo, la iniciativa permite que niños y niñas participen de espacios tradicionalmente asociados a estudiantes universitarios y personas adultas, como la universidad, contribuyendo a la democratización del acceso al conocimiento y a la convivencia intergeneracional. Esta apertura refuerza el carácter público y formativo de la Escuela de Verano, ampliando su impacto más allá de la enseñanza media y proyectando la formación científica hacia etapas cada vez más tempranas del desarrollo educativo
De este modo, la participación del Departamento de Ingeniería Matemática en la Escuela de Verano da cuenta de un proyecto formativo de largo aliento, que ha sabido evolucionar y ampliarse para responder a distintos momentos del ciclo educativo. Desde la introducción temprana al cálculo hasta las primeras aproximaciones a la ciencia en la educación parvularia, el DIM reafirma su compromiso con una formación matemática y científica de calidad, con sentido público y vocación inclusiva, contribuyendo a despertar tempranamente el interés por las ciencias y a fortalecer las trayectorias educativas de niños, niñas y jóvenes en el sistema público.