Introducción | Una historia de apuestas, ciencia y vínculos internacionales

La historia del Departamento de Ingeniería Matemática de la Universidad de Chile no es solo una secuencia de cambios de nombre o hitos administrativos. Es, desde su origen, la historia de una apuesta estratégica por el conocimiento, marcada por el carácter pragmático de una escuela y de un país que enfrentaban problemas concretos y urgentes, sin renunciar por ello a una ambición científica de largo plazo.

En ese contexto, las matemáticas fueron concebidas tempranamente como un motor de transformación para la ingeniería y las ciencias exactas. A comienzos de la década de 1960 —cuando en los países desarrollados el computador ya comenzaba a revolucionar la producción, la organización social y la investigación científica— la Facultad tuvo la convicción de que Chile debía integrarse activamente a ese proceso. La adquisición del IBM 360 no fue solo una inversión tecnológica: fue el impulso decisivo para la creación y consolidación del Departamento de Matemáticas y Ciencias de la Computación, concebido como un espacio clave para el desarrollo de la ingeniería moderna.

Desde sus inicios, el proyecto académico se articuló en torno a ejes estratégicos vinculados directamente con los desafíos del país: análisis numérico, estadística, programación lineal y ecuaciones diferenciales parciales, especialmente relacionadas con las ciencias de la tierra. Estos ejes iniciales fueron buscados y fortalecidos por Moisés Mellado en Europa, junto a otras y otros integrantes del cuerpo académico de Matemáticas y Ciencias de la Computación, y se profundizaron posteriormente gracias a iniciativas propias de sus miembros.

Un elemento distintivo de este proyecto fue su vínculo temprano y sostenido con Francia, que marcó de manera decisiva la identidad del departamento. Este lazo internacional, impulsado por el decano Enrique D’Etigny y respaldado institucionalmente por la Facultad, permitió una circulación constante de ideas, formación académica y colaboración científica, y se tradujo en una forma de entender las matemáticas y la computación como disciplinas inseparables del desarrollo tecnológico y social. Parte de ese cuerpo académico inicial continuó luego su trayectoria en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, contribuyendo a expandir esta tradición.

Esta relación con Francia no fue circunstancial ni quedó en el pasado. Por el contrario, constituye una línea de continuidad que llega hasta hoy, y que encuentra una de sus expresiones más relevantes en el Centro de Modelamiento Matemático (CMM), reconocido como el primer Laboratorio Internacional del Centre national de la recherche scientifique (CNRS), consolidando una cooperación científica que ha sido clave para el desarrollo del modelamiento, la visualización, la ciencia de datos y, más recientemente, la inteligencia artificial.

Durante este año, en que celebramos 60 años de historia, nos propusimos rescatar fragmentos, documentos y memorias de este recorrido. Sabemos que el Departamento comenzó como Departamento de Matemática Aplicada, otorgando el título de Ingeniera/o Matemática/o, y que posteriormente pasó a llamarse Departamento de Matemáticas y Ciencias de la Computación. Aunque no hemos logrado dar con los documentos oficiales que formalizaron ese cambio de nombre, sí pudimos establecer que este ciclo concluyó el 8 de noviembre de 1989, cuando el departamento adoptó el nombre que mantiene hasta hoy: Departamento de Ingeniería Matemática, momento en que comenzó a otorgarse el título de Ingeniera/o Civil Matemática/o.

En medio de este trayecto, en 1975, se creó además el Departamento de Ciencias de la Computación. Sin embargo, durante los años de intervención militar, ambos departamentos fueron fusionados administrativamente, aunque —según los testimonios de académicas y académicos de la época— mantuvieron en la práctica líneas de trabajo independientes. Lejos de debilitar el proyecto original, la explotación de la potencia del computador, el modelamiento y la matemática aplicada continuaron siendo parte central del quehacer del DIM.

Hoy, cuando la automatización, la ciencia de datos, la visualización y la inteligencia artificial vuelven a desafiar la ingeniería y el conocimiento científico, esta historia cobra un nuevo sentido. Rescatarla no es un ejercicio nostálgico: es una forma de aprender del pasado para pensar el futuro, reafirmando una vocación que ha acompañado al Departamento de Ingeniería Matemática desde su origen y que sigue proyectándose, con fuerza, hacia los desafíos del presente y del mañana.