Terminó a cero el primer tiempo, resultado que daba el campeonato a la "U" con un punto de ventaja sobre Católica. Sin embargo, en el minuto 22, tras un error de la defensa universitaria, Cobresal se pone en ventaja. Terror para los chunchos! Alegría de los cruzados (hinchas de Católica)! Al perder, las dos Universidades quedaban igualadas en puntaje, lo que obligaba a un partido de definición, donde Católica tenía una gran ventaja sicológica.
Pasaban los minutos, y la gente de la U rezaba pidiendo el milagro que nos daría el merecido campeonato, la alegría que podía colmar los corazones de millones de chunchos a lo largo de Chile. Y tanto fue el clamor de la multitud, que pasado el minuto 40, cuando ya los viles cruzados se preparaban a enfiestarse y recorrer Santiago celebrando la derrota azul, Dios intervino para separar las aguas del turbio mar de El Salvador, y abrirle el paso al justo campeón. Centro de Valencia sobre el área de Cobresal, muy bien dirigido a Salas, el goleador de la "U" que microsegundos antes de sellar el empate con su estilo de Matador, es derribado vilmente por un defensa de Cobresal. El árbitro no dudó en decretar la pena máxima, que fue ejecutada con la fuerza que le daban a Patricio Mardones 25 años de frustraciones azules, y los millones de hinchas que por la televisión querían y no querían ver ese penal. Un gol que llenó a Chile de alegrí de Norte a Sur. Millones de bullangueros gritando golgolgolgolgolgolgolgolgolgolgol al unísono. Los mismos que minutos más tarde, repletarían las calles de Santiago y el resto del país para celebrar la ansiada octava estrella.
